Industria sin manual
Al montar una planta industrial de cero, para un producto que en Argentina no se fabrica, el problema de base es que no hay manual local. Los manuales o referencias que existen son de otros países, de industrias maduras, y asumen cosas que acá no hay.
Asumen, por ejemplo, plazos de una industria establecida: entre 18 y 24 meses desde levantar la nave hasta estar produciendo. Asumen estructura, jerarquías, procedimientos escritos por gente que ya cometió los errores.
La alternativa no la inventamos nosotros. Es la mentalidad startup aplicada a industria pesada: equipo mínimo, apoyo fuerte en contratistas y fabricantes, decisiones rápidas porque hay poca gente que consultar. Acá somos tres. Todo lo demás está tercerizado en quien lo hace mejor. En software esto se resolvió hace veinte años: ninguna startup arma su propio equipo de infraestructura; usa proveedores y concentra su gente en lo que nadie más puede hacer.
No es una virtud, es una restricción convertida en método. Y así descubrís algo incómodo para la industria tradicional: la estructura chica, bien apoyada, se mueve más rápido. Vamos camino a comprimir esos 18-24 meses a 9 o 10.
El manual no está mal. Está escrito para lugares donde la industria ya existe, donde hay especialistas, proveedores con experiencia, competidores a quienes copiar. Cuando nada de eso existe, seguirlo no es prudencia: es receta para fracasar.
Los manuales se escriben cuando la industria ya funciona, pero alguien tiene que operar antes. En este caso somos nosotros.
Alex F. Ochoaizpuro